A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 20 de diciembre de 2013

La prima Remedios.


Recuerdo que aquel libro me duro menos de un día, posé  mis ojos en la primera palabra y suspire con la última.  “La casa de los espíritus” fue el primer libro  de Isabel Allende y en él vi. reflejado un pequeño secreto familiar, la presencia continua de seres queridos que ya se fueron (supuestamente) de entre nosotros. No por supuesto con la riqueza de detalles visuales de la novela, pero si en otros muchos aspectos, por lo cual al cerrar el libro, suspiré con descanso. Recordé mis noches de infancia en medio del campo con mis abuelos, tengo que añadir que conocí en vida a mi bisabuela y una tatarabuela, con todas sus luces intactas, que a su vez recordaban a los suyos. Una charla con ellos y viajabas casi a la revolución francesa.
Al grano. Todo comenzó con aquella niña de largas trenzas, que pasaba corriendo como una bala por el patio de la  casona del pueblo. Yo me apostaba en una silla para invitarla a jugar, pero debía ser sorda porque ni caso a mis llamadas, por ultimo la mande a la……. Así se lo dije a mi tía Mercedes, la cual se puso pálida y en la comida dijo al abuelo…Papá, tu nieto te ha salido espiritista. Para que veáis que no estoy loco, respondió. Lo que tu digas dijo la abuela, pero aquí no se habla de esto o se lo diré a Don Nicanor el párroco. Pero que tonterías leches, El cura hablando años de la vida eterna y yo que tengo pruebas no puedo hablar. Chico esa niña es Remedios, prima de tu abuela y se murió de tisis en el año 1921. Iba yo a replicar…..si  ya lo se, pues está muerta pero juega en el patio y no pasa nada. No te habla porque  siempre fue una niña antipática y repipi.
Calle mi boca, aquella  Remedios fue el primer “incidente” pero no el ultimo………Cuanto le hubiera gustado a mi abuelo aquel libro.
Una tarde a la vuelta del trabajo tenía en brazos a mi hija, le pregunte por su escuela, por sus juegos......Papá  hoy he jugado con mi abuela todo el rato. ¿Mi madre ha venido? dije mirando a mi esposa. Señala a tu abuela dijo ella....... y mi hija fue al retrato de mi suegra. Me ha contado muchos cuentos y dice que vendrá otras tardes. Mi hija tenía cinco años  y aquella mujer llevaba  quince enterrada. Años más tarde le regale la novela , le encanto, lo note en su sonrisa cómplice.

1 comentario:

Espérame en Siberia dijo...

¡Vaya susto que yo me habría llevado de por vida con una experiencia así!
Por suerte, sólo me limito a leerlas en novelas como la de Isabel Allende. La cual, fue una de las primeras que me tomé en serio y me encantó.
Hace unos días vi la película completa y debo admitir que es un buen ejercicio, pero creo que se queda corta ya que el libro te transporta a muchas atmósferas que no logró conseguir ni las estupendas actuaciones de varios de los actores.


Muchos besosy cariños.

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