jueves, 12 de diciembre de 2013

Vieja bajo la tormenta.















Tendría alrededor
de ochenta años,
estaba atascada en un semáforo,
como un barquito de vela
bajo la tormenta,
incapaz de gobernar
el paraguas.
Al final,
dando bandazos,
no sé cómo,
a la desesperada,
llegó hasta la otra acera.

La guerra la tenía perdida
-como todos-,
pero había ganado esa batalla.

Karmelo Iribarren.


3 comentarios:

Alguien más dijo...

Es una poesía maravillosa para una madre maravillosa. Imagino que puede ser de esa manera.
Un abrazo capitán

Rive Gauche dijo...

Una gran verdad. Un abrazo.

Mara dijo...

Pues a mí me parece que es un oráculo.

Es inquietante. Todos morirmos.

Gracias por compartirla.

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