A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 15 de enero de 2014

Evaristo que te he visto.

“La primavera la sangre altera” o “En tiempo de berenjenas a la mujer se le cae la melena”, son refranes que nos informan de las acciones que el tiempo produce sobre nosotros. El ser humano lleva millones de años sobre la tierra, pero la necesidad de medir el tiempo de forma compulsiva llego por la religión. Los monjes nos legaron el reloj aparte de la buena cerveza o lo de tapar las botellas de vino con un corcho. A partir de ahí vivimos pendientes del endiablado artilugio. Dormimos, trabajamos, comemos, amamos según el reloj, pero hoy mas concretamente, es el horario laboral y su reloj, lo que nos aprisiona.
Pero nuestro organismo, no puede adaptar millones de años en solo unos cientos. Estamos programados para poner en marcha funciones en determinados momentos, Si usted se despierta a las 7 AM, es decir suena el despertados o abre sus ojos, es desde las 5,30 AM que su cuerpo ha ido conectando, glándulas, órganos y vísceras para ese momento. Del mismo modo la muerte también tiene sus horas predilectas, sobretodo las esperadas. Hasta para dicho momento es muy necesario ser humano.
Sin embargo está tomando cuerpo un artilugio satánico, que es más que diabólico, nos persigue, nos ha rodeado, agazapado tras los yerbajos, como aquellos salvajes malos de solemnidad en nuestro cine infantil, saltan sobre nuestras cabezas nos capturan y terminamos atados al tótem de la tribu.
Me refiero a los teléfonos inteligentes y sus programas de mensajitos………¿Dónde estas?, ¿porqué no me contestas?, he visto que estabas “en línea”, con quien hablabas y si no has desconectado el GPS….Ahhhhhh pillin con que en la casa de tu novia a las dos de la madrugada. Terminas destripando el programa y desconectando todas las funciones. “Hijo es que son los tiempos”, pues no me da la gana. Me han contado que hay una aplicación que te vuelve invisible y anónimo. Menos mal que alguien queda con sentido común.
A ver ¿cómo va a ser lo mismo mirar y remirar (la segunda a distancia) a una señora, darle un beso, ese medio abrazo de cogerla por los hombros, aspirar ese aroma a perfume en el rincón del cuello, mezclado ya con el suyo propio, que……………mandar muñequitos con labios enrojecidos, dos estrellitas y un sol. Pero bueno eso es lo que le pintaba yo en unas bolitas de papel  a la chica de la melena larga, dos bancos delante de mí. Pero teníamos 11 años.
Me quedo con los frailes, acepto lo del reloj pero también con el vino y la cerveza.


2 comentarios:

Lola dijo...

es un placer leerte

Capitán Smith dijo...

Bienvenida Lola y gracias,un beso

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