A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

martes, 25 de febrero de 2014

De carabina.

La cabeza me daba vueltas, mi estomago como un globo aerostático ascendía y bajaba dando tumbos, pero mis ojos estaban fijos en la pantalla de aquel cine de verano. Perdí la noción de los caramelos ingeridos, así como de las botellas de “gaseosa”, mi atención estaba en aquel ombligo. Mi prima que andaba en tratos con un pretendiente muy obsequioso conmigo, no estaba poniendo atención a aquella señora ni al faraón.
Yo si, no quitaba ojo al ombligo y a otras cosas que por mi corta edad, aun no las tenia en mi trending topic particular. Aquella joven era Joans Collins y yo “la carabina” de mis primas.
Una de las tareas y entretenimientos que la modernidad se ha llevado de este país era, la de acompañar a todos lados a las parejas de novios, de ahí el apodo de carabina, te llevaban colgado. El juego consistía en que miraras para otro lado, mientras ellos se daban piquitos. Mi soborno claro está eran los caramelos y la gaseosa.

Las películas en mi pueblo cambiaban de semana en semana y mi madre tenia algo así como una veintena de primas, así que el jueves de aquella semana, mis tripas dijeron basta, me subió una fiebre de aúpa y mi madre salió al gran jardín central de la casa y dijo en voz alta……”Dejad al niño en paz, coño que me lo vais a matar”.

1 comentario:

Isabel P. dijo...

que bien sabes contar...jajajjaja divertido y tierno ese tiempo que paso.Un saludo desde el sur.Isabel

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