A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 31 de marzo de 2014

Haiku.



Árbol tronchado.
Los gritos de mis ojos
quién los escucha?

Lia Miersch . Argentina 1950.


viernes, 28 de marzo de 2014

jueves, 27 de marzo de 2014

El viento en la isla..

El viento es un caballo:
óyelo cómo corre
por el mar, por el cielo.
     
Quiere llevarme: escucha
cómo recorre el mundo
para llevarme lejos.
     
Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola,
mientras la lluvia rompe
contra el mar y la tierra
su boca innumerable.
     
Escucha cómo el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.
     
Con tu frente en mi frente,
con tu boca en mi boca,
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme.
     
Deja que el viento corra
coronado de espuma,
que me llame y me busque
galopando en la sombra,
mientras yo, sumergido
bajo tus grandes ojos,
por esta noche sola
descansaré, amor mío. 

Pablo Neruda.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Las Palabras.



















Quisiera que alguien me dijera
que somos algo más que palabras,
que no se nos va la vida
diciendo cosas que no sentimos
y acallando nuestros gritos.
Quisiera tener la certeza
de que la paloma es paloma
y el viento, viento...
Que el sol es sol y no otra cosa.
Que el Amor es Amor
y no una proclama hueca.
Quisiera que las palabras
fueran nuestra esencia
y no meros fonemas unidos
por ilusiones vanas...
Siento que la vida se nos escurre
en frases hechas,
pedidas de prestado,
sin saber siquiera lo que representan,
sin darnos cuenta de lo que hieren,
engañan, enamoran,
entristecen, alientan quimeras
o simplemente se extravían
por no ser oídas...
Quisiera que alguien me dijera
que somos algo más que palabras...
O mejor aún:
que alguien me diga que mis palabras
le sirven a alguien
porque son algo más que palabras...

Juan José Mestre


lunes, 24 de marzo de 2014

Adolescencia.



Agua, jabón.
peine y cepillo;
pocos años y mucho sol.
Pájaro en vuelo
que insinúa
el temblor de su corpiño.

Betty Badaui.Argentina.


miércoles, 19 de marzo de 2014

Mientras yo te besaba.




















Mientras yo te besaba
te dormiste en mis brazos.
No lo olvidaré nunca.
Asomaban tus dientes
entre los labios:
fríos, distantes, otros.
Ya te habías ido.
Debajo de mi cuerpo seguía el tuyo,
y tu boca debajo de mi boca.
Pero tu navegabas
por mares silenciosos en los que yo no estaba.
Inmóvil y en silencio
nadabas alejándote
acaso para siempre....
Te abandoné en la orilla de tu sueños.
Con mi carne aún caliente
volví a mi sitio:
también yo mío ya, distante, otro.
Recuperé el disfraz sobre la arena.
"Adiós", te dije,
y entré en mi propio sueño,
mi propio sueño,
en el que tú no habitas.

Antonio Gala.

A ellas les sienta bien el luto.


" Estoy en paz, estoy tranquilo y creo que, por primera vez en mi vida -tendré que acostumbrarme a hablar como un muerto-, puedo decir que no me falta nada.
No sé a quién debo la iniciativa de este traje de San José que me han colocado. Es cómodo, pero yo no me veo muy presentable por decirlo de alguna manera. En estos momentos, con ganas de meterme las manos en los bolsillos y ponerme a silbar, ¿cómo hacerlo vestido de esta suerte?
El traje más bonito que he tenido fue uno de soldado de Aviación. Entonces, con aquel traje, me quiso una chacha, muy almidonada, que me hacía pasar a la cocina y me daba un huevo batido con jerez. Nunca me compró tabaco, aunque yo creía saber que las chachas compraban tabaco a los soldados de Aviación. Se lo dije un día y se enfadó. Me dijo que ella no era una viciosa de ésas. No la entendí.
La verdad es que he tardado mucho en entender a las mujeres. En esta casa, de la que acabo de salir con los pies por delante y como de medio ganchete, pues la escalera es muy estrecha, entré hace tres años con unos compañeros para colocarles a las señoritas un polibán.
El casero, con objeto de aumentarles el alquiler, había consentido hacer pequeñas mejoras. Las hermanas habían pedido un cuarto de baño. Tuvieron que conformarse con aquella muestra del polibán y la ducha. A mí me gustaba mi trabajo, en el que ya llevaba algún tiempo. Los albañiles ven crecer lo que hacen con sus manos, con su sudor, y el oficio no es, de verdad, complicado, ni tan siquiera fatigoso. Los días de lluvia e intemperie son más de los que la gente cree y uno goza de largas vacaciones. Uno se larga a la taberna y se deja de andamio. Así lo hacían muchos y así lo hacía yo.
Puede decirse que desde el polibán, ya no salí de aquella casa.
-¿Usted no tendría unas horas libres para arreglarnos la cocina? Hay una pared que se cae de humedad...
Y les arreglé la cocina, el lavadero después y más tarde blanqueé toda la casa. Durante una larga temporada -aquél fue un invierno duro, especialmente grato para mí- apenas si trabajé en otra casa que en las chapuzas de las hermanas, que también me cedieron a su cuñado, a Juan, casado con la cuarta hermana y con la casa llena de críos. Me pasé el invierno haciendo horas en alguna de las dos casas.
Entre otras cosas cambié el vicio de la cazalla por el del coñac, pues las hermanas tenían una botella para mí y me lo servía ella, la muchacha, con la que salía alguna que otra tarde al cine del barrio, que costaba poco y en el que se estaba muy caliente.
Yo tenía las manos ásperas, sin uñas apenas, casi no les daba tiempo a crecer. Casi no tenía tacto para lo suave y la piel de ella me pareció como irreal. Ella era la hermana más joven y la mimaban tanto como la exigían.
-¿Por qué te dejas controlar tanto?
Ella tenía un pequeño arranque de rebeldía, pero se quedaba en los comienzos. He sabido, cuando ya nada tiene remedio, que ella buscaba su comodidad, su tranquilidad, y que una palabra más alta que otra la descomponía, de un modo tonto, pero absoluto, por toda una jornada.
Me casé. También he sabido que me casaron o nos casaron. Y comenzó en la casa una guerra sorda. Me buscaron un nuevo trabajo. No era, esto es así, un oficio, era sencillamente una ocupación. Buscaron recomendaciones y me hicieron funcionario.
-Un funcionario es un señor -decían las cuñadas.
Iba a ganar poco dinero, pero como yo era espabilado y joven, "muy presentable" -decían las cuñadas-, quién sabe, a lo mejor llegaba lejos. Y tanto.
Las uñas volvieron a crecerme y hasta la piel de las manos se me puso blanca y menos rugosa. Aprendí a callar, a no ir a la taberna, a no decir lo que pensaba y a estar enfermo. Cuando estaba enfermo -siempre del estómago- ellas, cualquiera de ellas, llamaba por teléfono al jefe y yo me quedaba en cama.
-Por lo que te dan -decía la mayor-, lo mismo da que trabajes o que te quedes en cama.
Decía verdad. Aquello no era un trabajo. Yo no construía nada con mis manos, aunque -tal vez esto sólo sea una estúpida suposición mía- tampoco destruía otra cosa que no fuera mi salud.
No hubo hijos -yo creo, estoy convencido, y que Dios me perdone si no es verdad, que por decisión de las cuñadas- y las noches eran cada vez más largas. 
"

Juan Bonet Gelabert

martes, 18 de marzo de 2014

Sabio en apuros.


“Después de treinta años investigando el alma de la mujer, sigo sin poder contestar la gran pregunta que nunca ha sido contestada:  ¿qué quiere una mujer?

 S. Freud"



Extrasistole.


Mi corazón
se empeña en
recordarme
que aún
está ahí.

Begoña Abad.

jueves, 13 de marzo de 2014

@.es

1989, ha quedado como una fecha señalada en la historia mundial, por un lado la caída del Muro de Berlín, por otro el año en que a Bernars-Lee, se le ocurrió unir el concepto de Hipertexto a la rudimentaria red de Internet. El resultado es lo que usted ve ahora mismo, una explosión de “paginas” y de los más variopintos contenidos. Nada ha sido igual en lo que a la comunicación se refiere, caso parecido a cuando Gutenberg utilizando una vieja prensa de uvas ideo la imprenta. En realidad lo básico del tema estuvo, en fabricar un molde para cada letra del alfabeto y en dejar unos espacios en el texto para intercalar dibujos.
La técnica de Gutenberg es la que usted utiliza aún hoy, tecleando letra a letra y añadiendo fotos o dibujos. Solo que siguiendo a Bernars-Lee sustituimos el papel y la tinta por un conjunto de bits. Pero….y algún pero debería tener, ambos tipos de comunicación “complementan” el lenguaje humano, aunque sin olvidar que nunca podrán sustituir al original.
Respondemos al sonido de la voz humana con todo nuestro organismo, segregamos hormonas, desconectamos zonas de nuestra mente o lo contrario con determinados tonos de voz. Nos alegramos o caemos en una tristeza…..que solo otro idioma sonoro como la música, puede ocasionar tales efectos.
Admiremos este invento, pero si disponemos del original yo al menos no tengo dudas, prefiero a un ser humano hablándome. “Ganar” un rato tomando un café acompañado, incluso prefiero los “silencios” a un cursor parpadeando.

Mirando esos labios femeninos de la foto en la entrada anterior, no se pueden imaginar, la cantidad de información que se transmiten dos personas con un beso en la boca. Me encanta estar informado……..

martes, 11 de marzo de 2014

Marzo.


























Este poema
es una avión en vuelo
que trafica con risas y palabras
cómplice contrabando para ti solamente.
Desde el atardecer de mi escritorio
piloto tus latidos y hago tirabuzones por tu pecho
muy cerca de la piel de tus sueños.

Mi voz descansa
en estaslíneas blancas
mi amor va en los acentos
y se  ocultan los versos en los verbos.
Por tus manos abiertas
planearan caricias de tinta y de papel
esperando tu contacto fugaz
sin peso y sin medida.

Cuando duerman mis besos  en tus ojos
y habiten en ti estas palabras
habré llegado para siempre.

Julio César Vior. Valladolid.




Aquel último beso.




Una mañana entre sorbo y sorbo de café te das cuenta que todo va mas lento en tu vida, que ese carrusel que antes giraba desenfrenadamente, te permite bajar y subir sin esfuerzo. Que el futuro  llega hasta la hora de dormir y como mucho a una semana para no agobiarnos, sencillamente porque has decidido olvidar las prisas y dedicarte a vivir de lleno. Que tu presente mezcla sin problemas un pasado agradable con el ahora, sin nostalgia ni tristeza
No es ni renuncia ni falta de ganas. Es mirar con una sonrisa los colores reales de la vida. Pasar de puntillas por las faltas propias o las ajenas y dejar al corazón a su aire, sin dueños, ni tareas. Trocar un castillo etéreo por una tarde a tu lado.
Me detuvo el olor a azahar de aquella placita, parece que se adelanta la primavera, tres chiquillas engarzadas por los brazos unas a otras, ríen a carcajadas. Azahar, placita, el rojo de tu calzado, las risas, aquel leve temblor de tu sonrisa, todo ello se convierte en un sabor dulce en mis labios. Los besos que no se dan, se pierden para siempre, que gran verdad dijiste. Debería haberme quedado con otro más, ahora los echo en falta junto al azahar.

Pd. He cambiado la foto por mi placita.




Me llamas.















Oigo los latidos
de tu corazón
que me llaman
a tu lado
a  tus brazos
abiertos a mi espera.

¿Cómo saciar este furor inquebrantable
huir hasta horizontes
de plumas y  pieles
que bordean el arrecife
que nunca podré atravesar?

Abdeslan Kharraz. Marruecos

domingo, 2 de marzo de 2014

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