A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 9 de abril de 2014

Aromas en el recuerdo.

Hay  aromas que me recuerdan a  mi tía Edelmira : el mar,  la dama de noche del jardín, el olor a incienso en la cuaresma,  el de la tortilla de patatas, su armario siempre oliendo a lavanda,  la bodega del primo Tomas, allí sentado con su perro a la sombra de las botas. Todas esas cosas son lo que son y tienen distinto aroma pero con los ojos cerrados no necesitas de mas datos para reconocerlos.
Mi tía era mas bien seca, con un pronto en la forma de hablar  que la hacia parecer enfadada. Cuando nos besaba nos agarraba por los hombros y nos soltaba dos trallazos que parecía que nos acababa de condecorar.
Pero la queríamos, con locura. Fuera de nuestra madre estaba ella, porque adivinaba, porque sabia todo lo que nos pasaba por la mente, dormidos o despiertos. Nos tomaba la temperatura desde lejos…..Este niño tiene fiebre, ven aquí Federico…."llama al practicante que tiene la garganta inflamada". Luego deslizaba un caramelo bajo la almohada, y se quedaba hasta muy tarde planchando las camisas, con el termómetro al lado
Una tarde en la cocina  nuestra madre la abrazo por detrás, puso su cabeza en su hombro y le dijo…”te quiero hermana, nunca sabrás cuanto te quiero”…dándole un beso en la mejilla. Mi tía agito los hombros como quien se quita una avispa…..”Anda, anda, qué tonta estás hoy” dijo corriendo deprisa a su cuarto. Desde la ventanita que daba al patio todos  vimos llorar y reír a mi tía Edelmira, de esa manera extraña con que se comportan los adultos.

Ambas fueron nuestra escuela, aprendimos que cada cual demuestra su amor de una manera a los demás, nuestra madre quizás más dulce y mi tía mas seca, que las palabras siendo bonitas y necesarias en su momento, no sustituyen a ese querer lento que empapa día a día y es que como el mar ambas nos inundaban, nos rodeaban con su olor y su sabor….el  te quiero de aquella tarde. fue la forma de agradecer mi madre, todos esos años, pero todos los días de una forma u otra, tuvimos sus aromas hasta el final a nuestro lado, incluso hoy descalzo por la playa me basta cerrar los ojos y sentir aquellos besos. 

4 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Qué hermosura de texto, mi Capitán. La memoria nunca se oxida, por más que suba la marea.


Le mando un beso.

Isabel P. dijo...

Que tu vuelta a tierras gaditanas sea perfecta. Besos desde el sur.

Capitán Smith dijo...

Menos mal siberiana. Besos

Capitán Smith dijo...


Raudo y veloz hacia la luz. Besos Isabel

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