A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

jueves, 24 de abril de 2014

Entre la niebla.



Esta mañana la niebla cubría la ciudad, como si a unas nubes de parranda les hubiera pillado el amanecer con las sabanas pegadas. Discurre la vida como si sucediera detrás de unos visillos y pudiéramos verla sin ser vistos. Hasta los sonidos de los automóviles se atenúan y sus tubos de escape nos trae el recuerdo de aquellas maquinas de vapor.
Suele ser presagio de tarde agradable y así van  siendo los días, lentos y melosos, vamos que se le ha subido el pavo a la ciudad. Aun recogiendo trastos de una fiesta y metiéndonos en faenas de la siguiente. Todos los amigos de fuera nos preguntan…¿Y trabajáis? Claro aquí no regalan el dinero. Las mismas horas que en cualquier rincón de España, solo que la fiesta la quitamos del resto del día, a ratitos claro, que el bolsillo no está como hace años.
Aun es mocita la primavera y por tanto algo locuela, en estos días debemos sacar la cabeza por la ventana para vestirnos, sopena de volver de la calle a cambiarnos de ropa. Entre el chaquetón y la manga corta todo vale y a cualquier hora, un teatrillo de barrio. Pero es tanto lo que recibimos que la queja está proscrita. Hay presagio de tarde como para ir con ella del brazo, que nos hable de otros tiempos, otras modas….y nosotros solo asentir tirando del invisible carrete de los recuerdos.

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