martes, 1 de abril de 2014

Feliz primavera.

No recuerdo el nombre del alcalde, ni la época en que se decidió poblar nuestras avenidas con jacarandas y las calles, de naranjos como árboles de sombras. Nuestra primavera llega justo el día en que abre la flor del azahar, todos los naranjos explotan y curiosamente por zonas de la ciudad, es como una marea que nace en una placita y se extiende como mancha de aceite. Los “naturales” del lugar nos llamamos o mensajeamos…….Niño/a (apelativo cariñoso y familiar para cualquier edad) en tal sitio no veas el olor a azahar que había esta tarde. Así que nos vamos allí a esnifar como posesos las flores. Para los que somos alérgicos es un conflicto de atracción-evitación, solucionable con un chute medicamentoso.
Ese aroma te pone el reloj biológico en hora y el social también, todo lo que va a ocurrir en la ciudad, pueblos y casi toda la comunidad, se desarrollara bajo fechas establecidas desde hace siglos.
Como miembros de una sociedad de iniciados nos miramos, sonreímos, recuperamos itinerarios, pisamos nuestros barrios de origen y así año tras años. Para los que viven fuera o muy lejos les enviamos fotografías de la flor. Me paro a pensar si esa fue la idea original, perfumar toda una ciudad o avisarnos del evento.

Ahora esperamos la primera luna llena, esa noche la vida tira los dados del amor, para unos será el primero,  otros continuidad o puede que sea la  ocasión de probar mejor fortuna. Pero siempre tener a tu lado, quien bajo el influjo de los astros nos vuelva a ver distintos, con ilusión, con ese aura que solo ven los ojos del corazón. 

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