A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Lectura.

Mi afición a la lectura, comenzó con mi admiración a la figura de mi abuelo materno, que aunque vivía en medio del campo, era un devorador de todo lo escrito. De joven aprendió de memoria, las escasas novelas que cayeron en sus manos y ya mayor, nos deleitaba narrando en las noches de verano, aquellas novelas de caballería de su juventud. Astrónomo aficionado,esotérico y en suma un hombre con una curiosidad extrema, para todo lo que fuera conocimiento.
Se me pego aquella curiosidad y en mi produjo, la  paradoja de  ser un lector empedernido y un estudiante pésimo. Siempre me conformé con un aprobadillo "in extremis", salvo en educación física, que sucedía justo lo contrario.
Para desesperación de mis padres y profesores una caja de ahorros se implantó en mi barrio  y en la planta alta de la oficina, inauguro una biblioteca con una sección de literatura juvenil, que fue un imán para las tardes de otoño e invierno. No concibo ir a ningún lado sin lectura y aunque prefiero el tacto del  papel, entiendo de la  facilidad de transporte de los soportes digitales. 
Entre los adictos a  la lectura se establece una  comunicación inmediata, porque un libro da para muchos temas, desde su presentación, pasando por el género,autor y tema. Todo ello da para charlar un buen rato y para dentro y a los lados de la charla, ir incluyendo aspectos  al margen,  pero importante para un observador. El aficionado a la  lectura tiene un poder de abstracción de  observación del detalle, muy superior al resto, podemos decir "leer entre líneas" u "oir dentro las pausas y los silencios",ambas definen lo mismo aplicado al lenguaje escrito o hablado, de ahí que conozcamos poco a poco a  personas con leerlas  y sin necesidad de verlas.
Un aspecto que me llama la atención es  que en las redes sociales, en todos los foros,paginas o tertulias literarias la mujer es mayoría como autora o participante. No se si los hombres leemos menos o si hablamos  menos de ello,también pueden coincidir ambas cosas,  es raro. 
Lo que hubiera disfrutado mi abuelo.

3 comentarios:

Mientras Leo dijo...

Hace no mucho me encontré con un libro que explicaba como la intimidad de un hombre, su vida incluso, podía quedar al descubierto en sus estantes. Ayer mismo lo comentaba, además.
Es algo que creo firmemente, lo mismo que comparto tu opinión sobre la comunicación entre los aficionados a la lectura y también la capacidad de observación del lector. Siempre he pensado que el hombre es de naturaleza más pudorosa que la mujer, que sus confidencias son en tono más bajo. Tal vez sea ese pudor porque, rascando la superficie de las librerías, hay un mundo de aficionados a mil lecturas.
Tuviste tu propio Mendel en casa, te envidio. Tal vez por eso tu también seas un buen contador de historias
Besos

Rive Gauche dijo...

Buenas noches. Estoy totalmente de acuerdo con "Mientras leo". Es Vd. Un hombre afortunado. Un abrazo

Sylvia G. Sánchez dijo...

Hola: mi abuelo no sabía leer pero me contaba tantas historias que se podrían escribir libros y libros. Siempre he pensado que los hombres que saben compartir sus lecturas, tienen una sensiblidad especial, un "je ne sais quoi" que les hace interesante. La mayoría lo esconden, por pudor. Bonito tema.

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