A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

lunes, 27 de octubre de 2014

De chuchos y gallinas.

A jornada completa, a tiempo parcial, todo el  día, a ratos, necesitamos y nos gusta estar solos,nacemos solos a no ser en parto gemelar y te mueres  solo, salvo en desastres aéreos. Andamos reclamando espacios personales incluso en la pareja, el  poco que te deja esta sociedad y los nuevos trabajos. Cómo será la cosa que a partir de cierta edad si te vas a emparejar la  mayoría opta por  tú en tu casa y yo en la mía. Tanto es  así que en el Sínodo convocado por el Hermano Francisco, por los pelos no se ha aprobado una amnistía para los casados en segundas nupcias por lo civil, habida cuenta las muestras de valentía de los contrayentes tal como está el patio. Todo es un problema de  espacio real y emocional. La ciudad es un inmenso gallinero, todos en su cajoncito, sales al corral, te  vuelves a enjaular, comes, te aseas,apagas la  luz y con suerte pones un huevo. Nada que ver con la casa de mis abuelos en el pueblo,llegue a conocer a mi tatarabuela, mi bisabuela, los dos abuelos y un sin fin de tíos y primos por las casas circundantes. No había problemas de espacio,ademas estaba el corral y mas  allá el campo, en lo emocional los días o eran mas grandes o pasaban menos cosas, pero tenias todo el del mundo para hablar con este o aquella,fumar  el cigarrito,tomarte una copa de vino,asi hasta la tarde. Las mujeres las recuerdos reunidas con sus cosas,charlando, echándose una mano unas a otras,siempre ocupadas,como ellos. Aquel tiempo entre la tarde y la anochecida era para hacer un corro, fuera o  dentro según la estación. 
Lo curioso es que estamos mas solos que nunca, pero nos sentimos agobiados y reclamamos  espacio. Sera que no acabamos de sentirnos gallinas y recordamos aquel tiempo que eramos personas. No está el problema en los demás,sino que nos han vendido una jaula pequeña. Mi perro aparece con la correa en la boca reclamando su tiempo, creo que él es completamente feliz.

2 comentarios:

maria candel dijo...

Si, Capitán, la ciudad cada vez parece más un gallinero, en toda la extensión de la palabra, cada día somos más anónimos, más números formando una sola estadística a nivel mundial, se añora, el cafelito con los amigos, la vida humanizada, las pequeñas cosas...

Abrazo

Capitán Smith. dijo...


"Pequeñas cosas", curioso lo importantes que llegan a ser en nuestras vidas,no sabría vivir sin ellas. Gracias María por venir. Un beso

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