A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Mirando el mar.


Estaba de pie en la terraza mirando el mar, se había dejado  puesto el albornoz de baño, estaba descalza,  estaba con las manos apoyadas en la baranda.  Daba caladas profundas al cigarrillo y de vez en cuando giraba el cuello para mirarme sonriendo. Es curioso que cuando haces el amor el cuerpo reacciona de varias maneras,una veces quedas para el arrastre, pero otras te entran ganas de comerte el  mundo. Ella y yo eramos un ejemplo de ambas cosas ahora mismo. 
Recostado mirándola comencé a reírme recordando lo sucedido desde el día anterior. Veníamos con una idea por supuesto preconcebida, comer en un restaurante y meternos en la habitación del hotel, luego ya veríamos si salir a cenar o  continuar, depende de como fueran sucediendo las cosas. Claro está no nos lo habíamos contado,pero era lo mas lógico a estas alturas. Picoteamos algunas cosas de las que nos ofreció el camarero acompañado de un buen blanco.  Ya en la habitación y tras unos besos vino aquello de asearse, todo transcurría.....Y fue en ese momento que pensé que no era eso lo que en realidad me  apetecía......y comenzamos pero al revés.
Nos abrazamos un larguísimo rato viendo el mar desde la cama, en silencio,sintiendo su respiración pausada sobre mi pecho.Mucho mas tarde hicimos el amor  poco a poco, con las cortinas abiertas,con los ojos abiertos, como si hubiéramos estado juntos toda la vida. Creo que en  lo primero que nos pusimos de acuerdo fue en no repetir los patrones usuales.  Curioso que su mayores deseos fueran;   no mirar el reloj, hacer un streptease bailando y prometerla que pasearíamos del brazo por la tarde. Porque nuestras necesidades suelen ser esas  pequeñas cosas, que nos humanizan, que nos aproximan. Incluso se nos  olvido dormir.


No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...