A bordo.

Todo lo que usted puede leer es fruto de la imaginación , mía y de muchas personas qúé un dia me contaron.

viernes, 2 de octubre de 2015

En plena avenida.




El caso sea dicho que nosotros los hombres se supone que somos unos cotillas con esto del sexo y nada más contrario, lo mantenemos bajo siete llaves. Bueno debo precisar , a esos pardillos que les toca la lotería de tener una mujer como Dios manda, hay que darle el pésame a ella por tan desgraciada elección. Entre nosotros ni se pregunta ni se responde, en eso se conoce quien habla de verdad y quien cuenta relatos de su abuela.  Porqué, bueno esencialmente todos somos rivales y nadie da ventajas al oponente.
Esto puede quedar muy anticuado porque a ser verdad todo tiene una demostración palpable a la que nadie pone reparos y es a nuestra demostración de lo bien que nos va en la vida. Nunca tuve que interrogarla ni preguntarla sobre su estado de ánimo ni nada de esas cosas que suelen interrogar los neófitos a su pareja, como si fuera un concurso para ser nominado a la expulsión o a la gloria.
Me bastaba con mirarla, con reírme de sus morisquetas, de sus risas, de esas locuras como sentarse a horcajadas sobre mi en esa cafetería en plena avenida. Y yo? Me preguntaran ustedes, qué locuras eran las mías. Pues salirme del guion, eso para un Leo practicante y convencido es demasiado. Cambiar de planes, ponerme una camisa no prevista y reconocer bajo su par de ojos estar tiritando por comérmela a besos, pues….. no se si habrá por aqui algún Leo o Aries que es lo mismo pero en versión invierno…..pues es demasiado.

Pues no hay que preguntar a nadie cómo le va en esto de la pareja en versión a tiempo completo, parcial o fijo discontinuo. Quédese quieto y observe el sonreir, el saltar , el nerviosismo ese de mirar el reloj, no porque haya quedado con nadie sino porque se está perdiendo el tiempo para hacer el amor y por ahora…….no queda bien en una cafetería en plena avenida.

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