domingo, 18 de octubre de 2015

Identidad


 Ni la adoración más ciega
vale
los tormentos de la cortesana.
Yo, macunaímica,
me fatiga tanto poder

ejercido desde la cama.
Ni la promesa de imperios
ni la vuelta de los ulises
espero.
[…]
Y bueno es que lo sepas:
el animal delicado que en mí no cede
me hace espinosa y severa.
Observa: la harta espesura del cabello
delata la índole barbárica de mi género.
No confíes en mí.
No me uses.
Es cierto que soy frágil mujer
         ‘Pues tanto necesito de ti, mi amor’
y me resfrío fácilmente.
Pero también soy en la vida
         hombre
         libre
         pensador
como tú quisieras serlo
razón que escruta sin miedo
horno que al mundo alimenta
con sus propios hijos para mutua devoración
y sedienta de sus bocas
los olvida
cuando es tiempo de olvidar
iluminada
       iluminista
              sin vasallo
                      ni señor

Márgara Russotto

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