miércoles, 13 de junio de 2018

Cuestión de suerte.


De pequeño nos enseñan a competir, intentar ganar y perder con deportividad. Luego uno se analizara a si mismo y con su entrenador si preparó la prueba de forma adecuada, puede que si y entonces simplemente hubo mejores atletas o no tuvimos un buen día. Deberían haber añadido nuestro padres, maestro y entrenadores que esto es igual en todos los ordenes de la vida, ya sea salvar unas oposiciones o pedirle una cita a una chica. Porqué hacemos un drama si una chica dice que no, puede que si le pasáramos un cuestionario de satisfacción aclararíamos el porque de la negativa o puede que simplemente no desea ni pensarlo sin mas.
Creo que hacemos y hemos hecho dramas innecesarios a lo largo de la vida poniéndonos en cuestión nuestra valía personal, nuestra imagen interior, a nosotros mismos por una calabaza. En el caso extremo que sea  ya que  su pareja  le abandone o le sea infiel, tanto en uno como en otro caso es problema es de su pareja no de usted, nos retratamos moralmente ante los demás. En casos como este mostramos nuestra altura, nuestra verdadera imagen. Porque sencillamente estas cosas suceden porque queremos que sucedan, lo de tener un mal día yo les digo que no. De las cosas que hice y no estoy nada contento conmigo mismo es la de haber sido desleal cuando lo fui, es como quitarle un caramelo a un niño.
De forma que unas veces nos encontraremos solos en la meta porque hay mejores corredores ese día, otras veces porque en forma metafórica el contrincante se ha "dopado". Comprendo que si nadie hiciera un drama se irían al traste todas las novelas, poemas y películas de amores con final desgraciado, pero es que las cosas son deliciosamente sencillas, es a nosotros los que nos gustan los dramas.
Sospecho que es cuestión de suerte, del destino o de la casualidad que algunas personas encuentren la pareja ideal para toda la vida y otros vamos utilizando un billete con transbordo, llegaremos también a la meta sin duda, algo mas cansado, pero tiene un cosa buena, que habremos visitado muchos aeropuertos, muchos paisajes, les tiraremos los tejos a muchas azafatas, nos dolerá la espalda y alguna maleta se extraviara.
No es mas que la vida misma, pero tendremos muchas anécdotas que contar a los nietos y los amigos esas tardes de noviembre en las que apetece quedarnos en casa.


 
 

No hay comentarios:

Desde el pasado.

 Quién me iba a decir que la oportunidad para el futuro vendría del pasado. Un mensaje, una foto sacada de un bolso antiguo, del fondo...