Un pelo precioso.


El pelo le brillaba en ese momento del atardecer, ella y yo apenas hablábamos hasta que el sol se hundía en el mar, luego se levantaba como siempre una brisa que en esta parte del año aun es fría y le hacía recogerse los senos entre los brazos, demasiado contraste, más cuando a pesar de la fecha los días son tan templados. Era un largo momento de paz en que ese los silencios se convierten en lo más elocuente que se te ocurre mirando la lejanía  . 
Nos pasamos la vida o al menos así me lo parece explicándonos a los demas el porqué hacemos esto o decimos lo otro, por eso es maravilloso cuando compartes la vida con una persona a la que le sobran los asteriscos y los pies de página. Aparte del tema emocional lo que más me atrae de ella es esa sensación que experimenté la primera vez que dormí con un nórdico encima y yo desnudo debajo, un maravilloso descubrimiento. 
Fue con estos ratos y otros más que aprendí  el porqué unas personas permanecen en tu vida miéntras que  otras ya no lo están, porque vas despojandote de esos pensamientos y verdades fundamentales que dejan de serlo y queda lo esencial una vez pasado por el tamiz de tu realidad, esas cuatro cosas que dicen los filósofos y los refranes de los abuelos. 
Miramos al horizonte y por dentro nos planteamos todo el camino recorrido, aparte que nada o poco tiene arreglo puede que tampoco estuvo en nuestra mano, que dependemos de lo que decidan los demás.  Es muy simplista ya lo se, pero no podemos estar perpetuamente en la duda observando como los árbitros en una pantalla para decidir. Lo real es que tiene un pelo precioso, se encendía cuando le daba el sol del atardecer. Dicen que todos tenemos una persona destinada a nosotros. Resulta que era cierto lo veo en las caras y en la forma en que ellas cuchichean por detrás cuando nos reunimos la familia y los amigos, se les oye reír y se les ve reír con sus miradas, recordé el nórdico en ese momento.



Comentarios

Mara ha dicho que…
Parece Carol.

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