25 000 pasos y una siesta.


 Mi reloj me mide las pulsaciones, los pasos, la tensión sanguínea, me avisa que queda poco para el cumpleaños, también que me quedan aún 1500 pasos para a los 25.000 diarios, no se si empezar la dieta esa de cuerpos cetonicos o la de no comer nada que es la que hacían las actrices en aquella clínica de la costa del sol. Todas estas trampas ya les digo que no sirven de nada, el cuerpo humano saca energía de una piedra si te la comes. Esto de adelgazar es como dejar de fumar, basta con dejar de comer tanto como dejar de fumar. Del todo lo de comer, obviamente no, pero sírvase solo un cazo de lo que sea acompañado de agua, nada de pan para empujar. Yo lo que hago después de probar todo esos métodos es cenar casi nada y muy temprano, en cuanto a ejercicio lo mio es gastar suelas de zapatos. El comer es lo más parecido al sexo porque nos da placer, por eso es tan difícil controlarlo sin embargo el sexo se controla solo, no se puede repetir tantas veces como hamburguesas pueda comer, lo del ayuno intermitente puede ser la tónica nacional si lo aplicamos al sexo hoy en día,  yo a todo el mundo les oigo que desde la pandemia funcionan el doble, es decir nada de nada, yo creo que es curioso y podría ser tema de estudio que ahora que se puede hacer de todo con quién quiera todos se dediquen al ayuno carnal. Nos queda en lo referente al placer algo tan español como la siesta, de entre treinta minutos en adelante se deja uno caer hacia atrás cerrando los ojos y soñando con la hamburguesa o con mi amiga, hoy he soñado en la siesta con ella, llevo haciendo el amor sin descanso desde hace ya tres años oníricamente hablando con ella, eso le he dicho por la tarde que el día que sea verdad me pillará cansado,  ella se monda de risa así que no se en que quedará todo. La solución del dilema es pesarte, yo peso siempre igual porque me peso por las mañanas y no llevo puesta mis gafas. 

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